El lugar de Medellín donde el tango sigue vivo 91 años después de la muerte de Carlos Gardel
En Manrique, documentos, discos y recuerdos mantienen viva una historia que une a Medellín con el tango. Conozca más aquí.

La Casa Gardeliana preserva en Manrique la memoria de Carlos Gardel y el tango. Fotos: Alcaldía de Medellín
Medellín guarda una relación particular con el tango. No solo por las melodías que aún acompañan reuniones, bares y celebraciones culturales, sino por una historia que quedó marcada el 24 de junio de 1935, cuando Carlos Gardel murió en un accidente aéreo en el antiguo aeródromo Las Playas, hoy aeropuerto Olaya Herrera.
Noventa y un años después, esa memoria permanece activa en el barrio Manrique. Allí funciona la Casa Gardeliana de Medellín, un museo que conserva objetos, fotografías y documentos relacionados con el cantante argentino y con el vínculo que construyó la ciudad con uno de los géneros musicales más influyentes de América Latina.
La casa, ubicada en la carrera 45 con calle 76-50, recibe a los visitantes con un mural de Gardel y un recorrido que conecta la historia del “Zorzal Criollo” con la transformación cultural de Medellín. Entre sus salas hay afiches de películas, discos, retratos, recortes de prensa y piezas que permiten reconstruir los últimos días del artista.
El accidente que unió a Medellín y al tango
El 24 de junio de 1935, dos aeronaves colisionaron durante una maniobra de despegue en el aeródromo Las Playas. El accidente terminó con la vida de Carlos Gardel, quien para entonces era una figura internacional gracias a canciones como Volver, Mi Buenos Aires querido y El día que me quieras.
La muerte del cantante dejó a Medellín vinculada para siempre con la historia del tango. Con el paso de las décadas, ese recuerdo se convirtió en parte de la identidad cultural de la ciudad, impulsando expresiones como el Festival Internacional de Tango y el monumento dedicado a Gardel en Manrique.

Según la información de la Alcaldía de Medellín, uno de los objetos que más llama la atención en la colección es un fragmento del pasaporte de Gardel que sobrevivió al incendio provocado por el accidente. También se conservan imágenes de la tragedia, fotografías de su carrera artística y materiales relacionados con sus producciones cinematográficas.
Leonardo Nieto, el hombre detrás de la memoria
La Casa Gardeliana también lleva la huella de Leonardo Nieto Jardón, un argentino que llegó a Medellín en 1960 y decidió establecerse en la ciudad. Su admiración por Carlos Gardel y el tango impulsó la creación de un espacio cultural y gastronómico.

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El 14 de febrero de 1972 abrió La Peña Tanguera. Allí, se reunían aficionados, músicos y bailarines, mientras la cultura argentina encontraba un lugar en Manrique. Con los años, recibió a artistas como Astor Piazzolla, Mercedes Sosa, Leonardo Favio, Piero y Jorge Luis Borges.

“Muchos llegan buscando la historia de Gardel, pero terminan enamorándose de la historia de Don Leo y de la misma casa”, explicó Yazmith Elena Valencia Arango, coordinadora de la Casa Gardeliana, a la Alcaldía de Medellín.
En 2011, Nieto vendió el inmueble a la Alcaldía con la condición de preservar el legado de Gardel.
Un museo que sigue vivo en Manrique
Hoy, la Casa Gardeliana de Medellín no se limita a exhibir objetos históricos. El espacio desarrolla visitas guiadas, exposiciones temporales, conversatorios y actividades para acercar el tango a nuevas generaciones.

Cada viernes, además, se realizan clases de baile: a las 6:00 p. m. comienzan los primeros pasos y una hora después se desarrollan los niveles intermedio y avanzado. La programación busca mantener vigente una tradición que sigue encontrando espacio en la ciudad.
La casa abre de lunes a sábado, entre las 10:00 a. m. y las 5:00 p. m. Para habitantes de Medellín y visitantes, el museo se mantiene como una oportunidad para conocer una parte de la historia cultural de Manrique y entender por qué la voz de Gardel continúa sonando en la memoria de la ciudad.